Leímos el documento titulado "La Salle Ayer, Hoy y Siempre, del cuál queremos rescatar un numeral que nos fue asignado como tema de la siguiente sesión, un numeral interesante titulado "Tecnologizar sin destrozar el rostro humano, que nos habla sobre cómo la ciencia y la tecnología pueden ser herramientas para mejorar nuestra calidad de vida o armas para destruir y hacer daño a otros. Menciona el ejemplo de Ernesto Sabato, escritor que trabajó con los Curie en 1945, pero abandonó la ciencia y se dedicó a la literatura como medio para hacer novelas que fueran de ayuda para el pensamiento y el alma humana, introduciendo así la idea de que la ciencia y la tecnología no pueden resolverlo todo. Es por eso que es necesario que la ciencia y la tecnología estén disponibles para el servicio de la humanidad, con una conciencia y una motivación correcta (como la de Manuel E. Patarroyo, y su vacuna contra la malaria). Por esta razón es necesario humanizar el conocimiento.
Si lo contrastamos con el Proyecto Educativo Universitario Lasallista, veremos que concuerda con las intenciones de la universidad porque somos educados para ser profesionales, pero más allá de esto, profesionales humanos, que usen su conocimiento para constituir una sociedad más justa y mejorar la calidad de vida de aquellos que lo necesitan.
No obstante, en la realidad observamos que la ciencia y la tecnología no siempre son usadas para construir un mundo mejor: Así como hay científicos que desde el campo de la biomecánica y la mecatrónica, por ejemplo, inventan nuevas prótesis robotizadas, máquinas para mejorar la calidad de vida de pacientes terminales, para diagnosticar, operar, entre otros (y no solo en el campo de la medicina), también hay terroristas desarrollando armas químicas, hackers que desarrollan nuevos y potentes virus de computador, etc. Es nuestra la decisión como neolasallistas, determinar a dónde vamos a inclinar la balanza desde ahora.